Rotando por Traumatología

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Hace ya algunos días que terminé las prácticas de 5º de Medicina y la última especialidad por la que roté este año fue Traumatología, hice dicha rotación en el Hospital Santa Lucía de Cartagena y la verdad es que fue bastante positiva. A priori, tengo claro que mi futuro pasa por especialidades no quirúrgicas (la única quirúrgica que me plantearía sería NeuroQx), pero siempre me gusta las sensaciones de estar en un campo quirúrgico habiéndome lavado previamente con los cirujanos, colaborar en la operación aunque sean pocas las funciones que nos dejen desempeñar… Supone tomar conciencia de que cada vez queda menos para acabar la carrera y que no estamos tan lejos de ser médicos como pensamos cuando estamos inmersos en esta carrera que es una auténtica locura.

Con respecto a las prácticas son muchos los conocimientos que intenté absorber en poco tiempo: explorar cada articulación, las diversas patologías más frecuentes de cada una de ellas, la valoración y utilidad de las pruebas complementarias, la técnica quirúrgica de elección en cada patología, las indicaciones y contraindicaciones de la misma… Traumatología es una asignatura que es “densa” de estudiar porque tienes que conocer la patología traumática de todo el cuerpo, pero que acaba siendo sistemática. No me desagradó ya que pude poner en práctica muchas de las cosas aprendidas durante el año en las clases teóricas y en las habilidades prácticas que realizamos en la Univ. de Murcia previamente a hacer las prácticas clínicas.

Anécdotas que recordar de estas prácticas tengo de todos los tipos: desde gente que se fracturó el calcáneo robando en una casa; un paciente extranjero que fue operado de una sección del tendón de Aquiles y no siguió para nada las indicaciones médicas y continúo con su severo hábito enólico y, por suerte, el tendón resistió a la perfección y estaba mucho mejor que la mayoría de pacientes que siguen a rajatabla todas las indicaciones y hacen rehabilitación; fracturas de cadera en señoras mayores a montones; mi cara de asombro al ver que un STC se opera en cuestión de 7 minutos de reloj; un paciente al que un pez espada le perforó una vértebra…  y un muy largo etcétera.

Como curiosidad me ha llamado mucho la atención la facilidad con que otros especialistas derivan a traumatología a cantidad de pacientes que, en primer lugar, no quieren operarse y, en segundo lugar, no reúnen los criterios para ser operados. Venían muchos pacientes de 50-60 años con lumbalgias los cuales presentaban pequeñas hernias, algunas discopatías no severas y ante la primera pregunta de “¿Usted quiere operarse?”, la respuesta era inmediata y tajante “NO, NO, NO!!!”. Después generalmente la siguiente pregunta era “¿Usted toma analgésicos para el dolor?” y solían contestar de nuevo negando. Este tipo de pacientes no son pocos los que pude ver y la respuesta de los traumatólogos solía ser la misma: medicación, analgesia, revisiones en traumatología a los meses y cuando la situación empeorase o el paciente solicitase ser operado… a quirófano. “Traumatología es una especialidad quirúrgica, aquí los pacientes que vienen son porque se quieren operar“.

En general, la experiencia fue muy positiva. No la contemplo como posible especialidad MIR porque no me veo toda mi vida ejerciendo como traumatólogo, pero de las quirúrgicas creo que después de Neurocirugía es la opción que más me ha gustado hasta ahora. Ahora sólo queda esperar al examen del 5 de Julio y que todos los conocimientos de prácticas me puedan ayudar.

*Fuente imagen: imagenessanitarias

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