Neurocirugía, apasionante y radical

La semana pasada tuve la oportunidad de realizar mis prácticas de Neurocirugía. Por cuestiones personales, de preferencias y demás hasta ahora siempre me había mostrado bastante “distante” e indiferente hacia las especialidades puramente quirúrgicas pues no me llamaban la atención, pero la Neurocirugía consiguió despertarme ese interés que hace que te vayas a tu casa y pienses “creo que sería muy feliz haciendo esta especialidad”. Las prácticas las hice en el HUVA (Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca), el único hospital de la Región de Murcia donde hay servicio de Neurocirugía y muy bien formado, además.

Tuve ocasión durante las mismas de asistir a dos intervenciones: Metástasis (única) de Melanoma y un Meningioma. Las intervenciones, por lo general, tienen una duración bastante elevada, cada una de ellas puede llevar fácilmente más de una mañana pues el procedimiento es complejo y hay que hacerlo con un cuidado excepcional e incomparable. En ambos casos consistía en preparar al paciente, anestesiarlo, preparar el campo quirúrgico, realizar la craneotomía haciendo un colgajo de hueso, separar la duramadre y meninges, extirpar el tumor (previamente localizado mediante un avanzado sistema que compara una recreación tridimensional del paciente a partir de las pruebas de imagen previas con un puntero láser), comprobar que no queden vasos sangrantes y cerrar.

Los resultados de la Neurocirugía, en el caso de la metástasis de melanoma, permite aliviar los síntomas además de conseguir aumentar la sobrevida de estos pacientes que, en muchos casos, al diagnóstico no superan los seis meses de esperanza de vida. Actualmente, en este caso concreto, hay fármacos nuevos como Ipilimumab o Vemurafenib que están consiguiendo buenos resultados en los estudios que se están realizando, pero no cabe duda de que si hay un buen equipo de neurocirujanos bien formados y criterios de operabilidad se consiguen en este tipo de pacientes con neurocirugía unos resultados más que alentadores.

Son, sin duda, las cirugías más “delicadas” que he visto hasta ahora (seguidas por algunas realizadas por los ORL) ya que una vez hecha la craneotomía todo el protocolo de extracción del tumor se realiza con la ayuda de un microscopio. Todo rodeado de unas medidas de asepsia excepcionales.

Como curiosidad, para acabar, me encantó poder ver en directo y tan de cerca (en la operación de la metástasis de melanoma pude lavarme y estar al lado de los cirujanos) un cerebro latiendo. Fue una sensación muy excitante y motivadora de cara al estudio y que me hizo no descartar para nada la Neurocirugía como posible especialidad MIR.

* Imagen | Por razones obvias de privacidad y respeto la imagen no pertenece a las operaciones en las que yo estuve. Fuente Médicos del Salvador.

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