Un camino de seis años y algún que otro mes, un camino que empecé a mis diecisiete y acabo a mis veinti-alguno (4), un camino lleno de piedras, desastres varios y pérdidas de las que duelen, un tiempo para crecer más que aprender, una carrera de fondo… Supongo que son algunas de las definiciones que se me vienen a la mente si echo la vista atrás.

Después de la convocatoria de Enero puedo decir que he conseguido eso que se antojaba tan lejano: soy médico, el objetivo más lejano y difícil que me había marcado (hasta ahora) en mi vida… Algo que no ha sido un camino de rosas y que hoy me gustaría recordar – en parte – públicamente ya sea por tenerlo plasmado en palabras para el autorecuerdo dentro de unos años o por si le sirve a alguien que venga detrás.

Supongo que para ser ordenado debería pensar en ¿quién era cuándo entré? un chaval de 17 años que no tenía claras demasiadas cosas en la vida aunque creyese que iba a comerse el mundo. Alguien que llegó a la Facultad de Medicina un poco de rebote y que cumplió dieciocho años pasando desde las 8:00 hasta las 20:30 en la facultad porque ese día comenzaban las prácticas por la tarde…

Durante mis primeros tres años de carrera pasé por varios pisos de estudiantes, algo que me hizo crecer personalmente, convivir con gente, aprender a sacarme las castañas del fuego y ser autónomo. Si he de ser sincero tengo que tragarme una de las máximas que mantenía en aquella época “yo no podría suspender varias asignaturas y no largarme de la carrera… sentiría que estoy perdiendo el tiempo“. El tiempo sería quien poco después me daría una dura cura de humildad.

Cuarto, quinto, sexto… Fueron años complicados. Marcados por operaciones propias, enfermedades de las que cuando se instalan en el entorno familiar duelen y pérdidas de las que dejan cicatrices que nunca se ven. Durante esta época aprendí que la Medicina como carrera no era tan importante, siquiera lo era… Hay cosas mucho más importante. También descubrí y me grabé a fuego que en la Medicina como profesión lo más importante no es no se basa en saber más datos que los demás, ni en devorar estudios científicos… Sino en saber escuchar a los pacientes, saber atenderlos con la educación, el respeto y la cercanía que se merecen… Y poner todos tus conocimientos, medios y posibilidades a su disposición para ayudarlos, curarlos… O simplemente acompañarlos.

Ahora… Ya puedo afirmar que soy médico. Creo que lo importante es tener siempre un objetivo, un motivo para continuar… #2MIR16

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