(In)útiles prácticas

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Durante esta semana que está terminando he tenido que hacer las prácticas de Farmacología Especial, alguien al escuchar prácticas de Farmacología puede pensar en aprender a trabajar con los diversos fármacos, cómo se preparan, visitar la farmacia del hospital… pero no, mis prácticas consistieron en dos mañanas (lunes y  viernes), una acompañando a un anestesista en quirófano y otra con un cardiólogo en consulta. Algo bastante inútil y rozando la pérdida de tiempo.

En el rotarorio en Anestesia llegamos a las 9 de la mañana, hora a la que estábamos citados, tuvimos que buscar a la anestesista en cuestión (una señora de unos 50 muchos bastante amable, todo sea dicho) y asistir a un pequeño quirófano más que saturado (llegué a contar quince personas en él) donde se iba a operar a un niño de siete meses polimalformado que presentaba distrés respiratorio muy severo, nefropatía, múltiples malformaciones en las extremidades, labio leporino y un síndrome mielodisplásico. El pronóstico del niño no era muy bueno, de hecho, se esperaba que falleciese al poco de nacer por lo que se había optado por ser expectantes con él y minímamente invasivos, llevaba los siete meses de vida ingresado en el hospital y empezaba a requerir una serie de cirugías (la próxima sería la del labio leporino para que pudiese alimentarse correctamente, hablar si llegase a desarrollar el habla…) Su hermano había fallecido hace años por exactamente lo mismo y… había consaguinidad en sus abuelos… y en sus padres… En este caso la operación que se iba a realizar era la colocacion de un port-a-cath (un reservorio) pues debido a su síndrome mielodisplásico requería ser transfundido con mucha frecuencia. El problema principal de la cirugía era la anestesia, debido a que al ser una anestesia general y tener un labio leporino bastante severo intubarlo suponía un riesgo. Si a eso se le añade su trombocitopenia, el distrés severo… el acto quirúrgico suponía otro gran riesgo.

Tras ser intubado, la Dra. nos explicó lo que se había hecho con este niño, los fármacos que desde el punto de vista anestésico se habían aplicado en él y generalidades varias de la anestesia (algo que en su día vimos en “Fundamentos de la Cirugía“, en tercero de Medicina, donde tuve la oportunidad, por ejemplo, de ser yo mismo quien intubase a un paciente). Después se nos invitó a ver los distintos tipos de anestesia por los múltiples quirófanos y fin de la jornada.

El viernes estábamos citados a las 9:30, yo tuve que llegar al hospital a las 9 y allí que me tocó esperar hasta las 10 que el Cardiólogo decidió iniciar su consulta. La consulta era una consulta de cardiología general, donde había una lista infinita de pacientes con arritmias, taquicardias, fracciones de eyección disminuidas, disfunciones ventriculares, pacientes neumológicos y neurológicos derivados por motivos poco específicos a cardiología… y mucha, mucha, mucha patología en pacientes geriátricos. Durante esta mañana no fue mucho lo que pude aprender, muchos nombres, un repaso a la patología cardiaca exprés e intenso, un número de pacientes excesivo y el médico obligado a mientras les acaba de explicar todo decirles un “Buenos días“, a modo de: salga de mi consulta, por favor, que quedan muchísimos pacientes.

Además otra cosa que me llamó la atención de sobremanera fue que el doctor en cuestión escribía todo a mano (supongo que sería en Español, pero si me dijesen que era Sánscrito también lo creería), el atraso que esto supone, la dificultad de sus compañeros de otra especialidad cuando quisieran saber algo sobre la patología del paciente tener que solicitar la historia escrita e intentar descifrar lo que los manuscritos decían… y para rematar: la compañía de una auxiliar en la consulta. La señora, muy amable y encantadora, se limitaba a coger la historia clínica, ponerla encima de la mesa y preparar las pegatinas que el Dr. posteriormente pegaría en los informes… También abría la puerta y decía el nombre del siguiente paciente. Sinceramente, no se me ocurre una forma más inútil de 1000€ (o lo que pueda cobrar esta señora con la antiguedad que tendrá) del Sistema Nacional de Salud a la basura. Para empezar, con la Historia Clínica Electrónica su función sería nula, no hace falta tener carpetas, ni pegar pegatinas. Además de facilitarle la vida a todos tus compañeros, hacer tu historia más accesible, rápidas, económicas y un largo etc. Y, por otro lado, la consulta contaba con megafonía, es tan sencillo como que el Dr. diga por ahí el nombre del siguiente paciente…

Luego, en ese mismo hospital, tengo constancia de que hay fármacos quimioterápicos que no se administran a pacientes por ser “excesivamente caros” (ciclos que no llegan a 500€) y haber alternativas más económicas (aprobadas en los años 80) a pesar de haberse demostrados inútiles y con efectos iguales a placebo. Me hizo recordar la gestión tan absurda que, en muchas ocasiones, se hace de nuestra Sanidad llegando a sentir vergüenza.

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